Dejar el ego, los conflictos personales y zapatos en la puerta del Dojo.
No ingresar con elementos de vidrio ni fumar dentro de la sala.
Mantener entre todes el orden y limpieza de las salas, patio y baños, dejándolos como estaban al llegar.
No tocar cuerpos, cuerdas ni elementos ajenos sin permiso.
Respetar los pronombres de todes.
El Dojo es un espacio punitivista y tiene lista de baneades, por lo cual no pueden ingresar personas ajenas a la comunidad sin autorización.
Toda persona que desee atar o ser atada en el Dojo debe haber hecho el curso o visto el video de seguridad. Independientemente de ello, se repasan conceptos en la primera clase.
Previo a cada encuentro, negociar y consensuar lo que se pretende realizar, según la experiencia, particularidades físicas y estado emocional de le ukete (modele) y shibarite (atadore), estableciendo claramente límites, pautas de comunicación y aftercare.
El criterio de le profesore está por encima de cualquier persona en la sala, por lo cual debe contarse con su autorización para lo que se propone realizar.
Las tres partes -shibarite, ukete y profesore- pueden revocar su consenso en cualquier momento.
Antes de ser atades, les ukete deben calentar/activar para reducir el riesgo de lesiones. Les shibarite deben hacerlo según sus necesidades físicas particulares.
Antes de atar, les shibarite deben revisar el estado de las cuerdas; verificar que haya en la sala un elemento de corte (pero no utilizarlo sin supervisión); mantener delimitado y ordenado su espacio de trabajo; tener cuidado al liberar la cuerda para no golpear a otres; y requerir a la brevedad la asistencia de le profesore en caso de necesitarlo.
Mantener entre todes el volumen de las conversaciones bajo y evitar distraer a otres, especialmente en momentos de ropespace y aftercare.